domingo 14 de noviembre de 2010

La tercera no es la vencida

Nombre: Mortal Kombat 3 Ultimate
Género: Pelea (2D)
Año: 1996 (versión de Sega Megadrive o Genesis)
Empresa: Midway / Williams entertainment / Avalanche Software
Creadores: Ed Boon, John Tobias (creadores), Dan Forden (compositor), Alan Taylor y Derek Newman (artistas), Jim Henn, Gary Penacho, John Blackburn, Todd Blackburn (programadores), Michael Rubinnelli (productor ejecutivo)

Ciertos juegos tienen un impacto entre los jugadores, sin que sea necesariamente el juego revolucionario de turno. Porque en este caso el revolucionario había sido el Mortal Kombat 3, el Ultimate fue una de las primeras expansiones que se encargo de potenciar varios aspectos del juego original que, sin dudas, dejaron una marca entre los jugadores por las horas y horas de diversión que garantizaba ¿Por qué? Bueno, había una cantidad masiva de peleadores para elegir, 23 sin contar los personajes secretos, y ofrecía las ya tradicionales Fatalities, Babalities, Animalities, Friendships y Brutalities, una mixtura de posibilidades que extendían la duración del juego en función de la curiosidad por destrabar secretos o “ver que pasa”. El sistema de combos era novedoso y ágil, tomando como referencia a Killer Instinct pero aplicando mayor velocidad y utilizando un juego aéreo donde la saga siempre logro destacarse, siempre en un limpio y contundente motion capture.

Pero además de la obvia diversión que ofrecía el modo dos jugadores siempre estuvo esa mitología que tenía y tiene el Mortal Kombat. Ver los finales de cada historia (que en general se expresaban con un simple texto luego de pelear con Shao Kahn) es un detalle que siempre sumó a la saga. La batalla entre el “Outworld”, el “Earthrealm” o el “Netherrealm” puede resultar un mejunje confuso de personajes e historias entrelazadas, con una multitudinaria mitología, pero que daba un aspecto oscuro que logró atrapar sobre todo al público masculino. Si uno lo ganaba con, por ejemplo, Ermac, querías saber porque luchabas contra los personajes en un determinado orden y como finalizaba su historia, aunque no tuviera mucha coherencia. O, en todo caso, tenía coherencia en el mundo de Mortal Kombat. Un mundo que fue objeto de censuras por la violencia y la sangre, como se sabe. Desafortunadamente, este elemento, tomado como algo realista, logró darle mayor fama para que aun más cantidad de padres se espantaran. La superficialidad de esta interpretación respecto a la violencia llevó a que se ignoraran las raíces estéticas del juego: en el diseño del cómic norteamericano (no por casualidad salió un juego Vs. DC); en la violencia el splatter de George Romero o Peter Jackson, además del gore y el humor negro de Sam Raimi; algo de los films orientales de la década del ´70; la atmósfera oscura de la banda sonora, que rinde culto al dark techno y ¡Prince! (¿Nunca se preguntaron porque el personaje de Rain es color púrpura?) . Es un juego que fue estigmatizado por la violencia, pero que fue malinterpretado tanto desde algunos fans acérrimos (que realmente creían en esa violencia) como por los pseudo conservadores de turno (que veían en el juego al Demonio y a extraterrestres comunistas nazis o al fin del mundo o quién sabe que cosa).

Pero, como dije, fue un juego para pasar horas y horas con un compañero disfrutando de una jugabilidad a prueba de balas que, increíblemente, pocas veces se repitió dentro de la misma saga a pesar de que el mediático Ed Boon continuó al mando. Sin lugar a dudas, un clásico, de esos por los que vale la pena desempolvar un joystick o conseguir el port (esa moda por utilizar términos en inglés finalmente te termina pegando…) para tu consola más nueva.

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