viernes 19 de noviembre de 2010

Una confusión conveniente

Ya en reiteradas situaciones tuvimos la oportunidad de demostrar con casos concretos, de que manera los videojuegos pueden funcionar como una herramienta política que permita dar a conocer la imagen de un funcionario (o aspirante) como se ha pactado con la empresa diseñadora. También mostramos el otro costado, es decir, cuando el videojuego permite elaborar un discurso que ataca una determinada forma de pensar. Hoy, caso curioso, les traigo un particular hecho sucedido en España, donde un videojuego que pretendía elaborar un discurso de apoyo a un candidato terminó obligando a sus financistas a pedir disculpas públicas.

El juego en cuestión se llama “Rescate”, dado a conocer por el Partido Popular de Cataluña para comunicar las ideas de la presidenta regional del partido, Alicia Sánchez Camacho. La candidata a la Generalitat catalana es la protagonista, que bajo el pseudónimo de Alicia Croft, se enfrenta junto a la gaviota Pepe contra la ya conocida crisis económica que afecta a nivel mundial. La inocencia del mensaje de desvanece cuando observamos que los enemigos a enfrentar son los inmigrantes ilegales, que junto al despilfarro público y los impuestos, pretenden evitar la hazaña del personaje. Lo más curioso es que el método para eliminarlos son unos bombillos de luz que para muchos opositores, tienen una curiosa semejanza con bombas.

Las críticas fueron numerosas, tanto desde otros partidos como desde ONGs, periodistas y público en general. Desde la organización SOS Racismo fueron contundentes: "Rechazamos esta iniciativa porque transmite un discurso racista y de antiinmigración. Representa un paso más en la línea racista que el PPC ha adoptado para la campaña electoral". La misma línea de opinión fue adoptada por partidos de izquierda que en poco tiempo sumaron las suficientes voces como para que el juego sea dado de baja.

Sin embargo, el mensaje no puede dejar de omitirse. La ridiculez de responsabilizar a los inmigrantes ilegales por la crisis me recuerda a un capítulo de los Simpsons en que se los acusaba de ser la causa de los elevados impuestos en Springfield. Allí la solución era deportarlos, en el juego es dispararles. Está claro que una crisis económica de carácter mundial no puede ser causada por los problemas de inmigración que haya en Cataluña, pero lo más perverso es que se termina responsabilizando a los más afectados del sistema por un problema que él mismo causa.

Desde el partido aseguraron que el error fue cometido por la empresa a la que le asignaron el diseño del videojuego y que, donde aparecían inmigrantes ilegales, deberían aparecer mafias ilegales. Afirmaron también que la empresa no quería producir ningún tipo de perjuicio a la imagen de la candidata. En definitiva, el diseño del juego se trató, curiosamente, de un simple error sin responsables. Extraño que en medio de una campaña a celebrarse el próximo 28 de noviembre, la empresa se haya equivocado con los enemigos que tenían que diseñar y con el texto que tenían que poner, y que nadie en el partido se haya preocupado por revisar el juego antes de subirlo. Demasiados errores para una campaña política.



No es la primera vez que la problemática de los inmigrantes ilegales aparece circulando al PPC con un discurso por lo menos dudoso. En ese sentido afirmaron que la interpretación del juego es libre y que el PPC ya está acostumbrado a que se tergiversen sus iniciativas. Pero las libertades conllevan ciertamente una responsabilidad que debe asumirse al tocar temas tan delicados, y en este caso la falta fue clara, no sólo por parte de la empresa contratada, sino también por parte de un partido que no controló (o tal vez sí y no les importó, eso será parte de la reflexión de cada uno) la propaganda utilizada. De esta manera no sólo se hizo apología del racismo, sino que para peor, nadie se hizo cargo del discurso comunicado. Lo peor es que así se logra hacer circular un miserable mensaje de intolerancia, basado en falsos supuestos que no pueden ser contradichos directamente ni expuestos a debate, porque desde el sentido común, la aparente inocencia del error cubre con el perdón la terrible apuesta mediática esgrimida por el PPC. Sacarán ustedes sus conclusiones.

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